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En nuestra sección Jugando con el Blockchain, hoy desarrollaremos el tema de la falsificación de productos y bienes terminados, el cual genera no sólo pérdidas económicas para las empresas, sino también pérdidas tributarias para las naciones pero que al final afectan en mayor medida a los consumidores quienes acceden a productos que no poseen controles de calidad adecuados cuyo uso puede derivar en consecuencias para la salud y para la seguridad de nuestros dispositivos.

En los países asiáticos como China e India, la piratería es visto como algo “normal”, a diferencia de como lo vemos en occidente, donde la piratería si es considerada una actividad ilegal. De hecho, en algunos productos sobre todo del área de la electrónica, un producto que es copiado del original en ocasiones es mejorado añadiendo características que los consumidores desearían tener en el producto de marca. En consecuencia, la industria de la falsificación y la piratería a veces consigue como resultado final de invertir en I+D para crear un producto mejor y más completo que el original, pero a un precio más barato. Y aunque este producto sea de muy baja calidad “tipo desechable” los consumidores de estratos B, C, D y E prefieren adquirirlos para ahorrar dinero.

El problema de la Falsificación

La falsificación es verdaderamente un problema que afecta a todos y no parece tener fin pues es un mercado que movía más de USD338.000 mil millones de dólares al año, según estimaciones realizadas por la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea EUIPO y la Organisation de Coopération et de Développement Économiques OCDE/Organisation for Economic Co-operation and Development OECD, (en español Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos OCDE) en el año 2015, pero en su actualización más reciente, la OCDE indicó que el mercado de la piratería mueve más de USD461.000 mil millones en todo el mundo, demostrando así que este mercado negro se está expandiendo vertiginosamente.

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Los expertos apuntan que el problema está arraigado en la cultura del consumidor de los países emergentes, donde es más sencillo acceder a bienes o artículos de consumo falsificados debido en mayor medida a las condiciones socio-económicas de los propios consumidores y a la carencia de escrúpulos de los comerciantes y autoridades aduaneras en dichos países, no obstante, en países desarrollados también la piratería de productos es una tendencia y para ello sólo basta observar tiendas en línea como Amazon, eBay, Mercado Libre y otras donde se pueden encontrar bienes falsificados de todos las marcas y de todos los tipos.

Todo ello sin contar que muchas personas de occidente compran en Alibaba, el mega mercado en línea de China propiedad de Jack Ma, donde un gran porcentaje de sus productos ofertados son falsificados y copias de los originales. La falsificación o piratería de productos abarca todos los ámbitos de la producción de bienes de consumo dirigida al mercado de lujo, masivo, retail o mercado de productos intermedios dirigidos al sector industrial. Estos productos van desde repuestos (partes) de autos y aviones, armas de fuego, municiones, químicos, artículos electrónicos, electrodomésticos, productos farmacéuticos, equipos médicos, productos de belleza y tocador, juguetes, ropa, accesorios, hasta alimentos para seres humanos y animales, es decir, todo lo que se puede producir en el mundo, es susceptible de ser pirateado.

Algunos expertos en asesoría sobre fuentes de producción y manufactura en China y Asia, han señalado que al menos el 40% de los productos comercializados en el mundo tienen algún componente que viene del mercado de la piratería, lo cual ya es mucho que decir. Esto sólo muestra una parte del tamaño del problema y significa que aunque se pueda entrar a una tienda de una marca original, es posible que algún producto o un componente dentro de él, pueda ser una copia falsificada. Pero el sector de la industria que está siendo más afectado por este fenómeno es la electrónica, ya que sus productos son de alto valor y demanda, pero sus componentes no son sencillos de fabricar, por lo que en ocasiones por razones de costos se los reemplazan por copias.

Un ejemplo de este caso, son las baterías de los smartphones las cuales pueden tener un costo de reemplazo entre USD25 y USD55 dólares dependiendo de la marca, el tipo y la capacidad, pero las copias, se pueden vender desde USD1 hasta USD3 dólares con características idénticas a las originales, pero indudablemente con una control de calidad inexistente, lo cual puede resultar peligroso para la seguridad de las personas y sus smartphones.

El mayor falsificador

Este es un punto muy álgido, pues se ha determinado que la mayoría de los productos falsificados y pirateados en el mundo provienen en su mayoría de la “Fábrica del mundo”, es decir China aunque otros países también están metidos de lleno en el mercado de la falsificación como India, Indonesia, Rusia, etc., mientras que en países como Estados Unidos, se investigan, persiguen y castigan estas actividades como sucedió con el caso de los hoverboard de la marca Swagway X1, que fueron retirados del mercado estadounidense luego que se comprobara que el bajo control de calidad de sus baterías ocasionaba que estos dispositivos explotaran causando incendios y quemaduras en quienes los operaban, los cuales fueron fabricados en China, dado que en ese este país tienen una cultura más tolerante hacia la piratería.

Sobre este particular, la Office of the United States Trade Representative (USTR), (en español la Oficina de Comercio Exterior (USTR) de EE.UU.) ha señalado que China está a la cabeza de las violaciones de los derechos de propiedad intelectual y patentes en el mundo, ocupando el primer lugar de la “lista negra” de los países que promueven o no persiguen las actividades ilegales de la copia y falsificación de productos. En esta lista, también están países como la India, Indonesia y Rusia. El informe anual publicado en abril de este año por esta oficina denominado “Special 301” Report, que evalúa la situación de la piratería intelectual fuera de los Estados Unidos, mantiene a China en lo más alto de su lista de “vigilancia prioritaria” por las innumerables violaciones a la propiedad intelectual y la excesiva piratería de productos estadounidenses.

Este informe, es tan sólo una pequeña muestra de las acusaciones que por años ha realizado el Gobierno estadounidense, donde se señala a China como el principal país que protege o incentiva el robo de secretos comerciales, la rampante piratería en Internet, los continuos altos niveles de piratería física y bienes falsificados.

En la “lista prioritaria” se mantienen a otros 11 países por sus marco legal relajado sobre este tipo de actividades: Argelia, Argentina, Chile, China, India, Indonesia, Kuwait, Rusia, Tailandia, Ucrania y nuestro país Venezuela, mientras que en la “lista secundaria” de vigilancia, aparecen otra veintena de países que requieren mejorar su lucha contra la piratería Barbados, Bolivia, Brasil, Bulgaria, Canadá, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Egipto, Grecia, Guatemala, Jamaica, Líbano, México, Pakistán, Perú, Rumanía, Turquía, Turkmenistán, Uzbekistán, Vietnam y Suiza que aparece por primera vez en esta lista motivado a que cada vez más servidores alojados físicamente en ese país, alojan “sitios web” que violan los derechos de propiedad intelectual.

Motivado a esta situación de China, el presidente estadounidense, Donald Trump, firmó el día de ayer 14 de agosto un memorando en el que ordena la apertura de una investigación para determinar si las prácticas de China en materia de “propiedad intelectual” dañan a las empresas estadounidenses, algo que era una de las promesas de campaña del ahora presidente Trump. En ese sentido, el propio Trump señaló “Protegeremos los derechos, patentes, marcas registradas, secretos comerciales y otra propiedad intelectual que es tan importante para nuestra prosperidad y seguridad”, durante el acto de firma de la orden ejecutiva en la Casa Blanca.

Cuál es la raíz del problema

La raíz del problema es el dinero y en el caso de China como el país más poblado del mundo, necesita un gran caudal de divisas para mantener a flote su cerrada economía. El auge de la piratería tomó fuerza hace unos 40 años atrás cuando la pobreza reinaba en esa nación y las muertes por hambre se contaban por miles al mes, por lo que sus autoridades decidieron convertir a China en una monumental fábrica con una mano de obra barata que les permitiera obtener las divisas necesarias para generar el cambio que desesperadamente requerían para cambiar las depauperadas condiciones económicas del país.

Al principio los copiadores chinos, tuvieron que emplear la ingeniería inversa para lograr falsificar toda clase de productos (de baja calidad) con los que inundaban los mercados y para ello protegieron e incentivaron lo que se conoce en la cultura China como Shanzhai (山寨el neologismo que define (el arte de la falsificación y deconstrucción en ese país). Por algunos años, esto funcionó y lograron impulsar su economía generando gran cantidad de divisas que emplearon en mejorar la industria de la copia en China a niveles insospechados. En China, se lograron copiar autos, ropa, artículos y componentes electrónicos y todo tipo de productos con una gran calidad, pero luego que esta industria adquirió el Know How llegó al nivel de crear sus propias marcas y productos para competir en el mercado global.

Al mismo tiempo, occidente miró hacia China como un país fábrica que tenía una capacidad sin precedentes para la manufactura, por lo que muchas marcas comenzaron a migrar su producción hacia ese país por lo barato de su mano de obra.

Por ejemplo, en los años ’70s del siglo XX era normal observar los famosos zapatos deportivos Nike con la etiqueta “Made in USA“, pero ya a mediados de los ’80s era muy común ver zapatos Nike con la misma etiqueta pero con el texto “Made in China” por lo que comenzó el declive de la producción en occidente y el ascenso de la manufactura en el gigante asiático. Ya hacia los años ’90s del siglo XX era poco común observar algún producto elaborado en Estados Unidos, Canadá, Japón o Reino Unido, mientras que China, Indonesia, Vietnam, Filipinas, Hong Kong e India fueron acaparando cada vez más relevancia en el sector de la producción y manufactura por el bajo costo de la mano de obra.

Esta situación llevó a la gran mayoría de las empresas occidentales a confiarle principalmente a China el grueso de su propiedad intelectual a través de la licenciación y certificación de fábricas para producir en masa sus bienes de consumo que una vez terminados, serían vendidos en el gran mercado global. Todos hemos sido testigos que los grandes del sector de la electrónica como IBMApple, HP, Dell, Microsoft hasta Sony (siendo japonesa) empezaron a fabricar sus productos insignes en la “Fábrica del mundo”, es decir China, llevando a ese país a ser la segunda economía más grande del mundo sólo detrás de los Estados Unidos por muy poco margen. Ahora, si China tiene que producir por los demás países sus productos, es casi lógico que ellos puedan copiar algunos de ellos en el camino para conseguir algo de dinero extra en el camino y si aún no se cree que esto sea posible, sólo basta observar que el mismo día que sale a la venta el iPhone, también salen a la venta las copias del último teléfono de Apple en China.

Marcas ahora globalmente conocidas por la calidad de sus productos, pero que nacieron hace años atrás como fábricas copiadoras de la tecnología japonesa, koreana o estadounidense que gracias al Know How adquirido se han convertido en respetables fabricantes independientes que no tienen nada que envidiar de las marcas occidentales como es el caso de Xiaomi, HTC, Lenovo o Huawei, por sólo citar algunas marcas surgidas del submundo de la piratería.

Usando el Blockchain para mitigar el problema

En todos los informes presentados por diferentes organismos, se ha planteado que para poner freno a esta comercialización de productos falsificados a nivel global, se requieren no sólo más investigaciones para abordar el desafío, sino más tiempo para permitir a los países en el marco de su alcance diseñar políticas y soluciones para que se cumpla la ley, tanto de forma individual como en colaboración con organismos globales como la World Trade Organization WTO, (en español la Organización mundial del Comercio OMC). Ahora el problema, es muy grande y está causando tanto daño a consumidores, empresas y economías que esperar más tiempo es seguir engrosando la abultada cuenta de los falsificadores profesionales.

En lo que si concuerdan casi todos los informes, es que todas las mercancías incautadas por los servicios de aduanas a nivel mundial, son un pellizco a la producción global de la piratería, por lo que se deben incorporar nuevas tecnologías que coadyuven en la disminución de esta modalidad ilegal y allí es donde entra el Blockchain.

En nuestro post anterior Jugando con el Blockchain explicamos detenidamente no sólo lo que es el Blockchain sino cómo aplicarlo a un sistema de votación en nuestro país (que puede ser portado a otros países) y porqué esta tecnología es considerada cómo la más disruptiva desde la creación del mismo Internet, por lo que asumimos que el lector ya posee nociones sobre lo que esta tecnología de base de datos distribuida. En esta ocasión sólo indicaremos que es una base de datos distribuida o (en inglés Distributed Ledger technology DLT) que puede ser “pública o privada” que trabaja por el consenso de sus nodos, formada por una Cadena de Bloques diseñada para evitar su modificación una vez que un dato ha sido publicado en un nuevo Bloque usando un sellado de tiempo confiable (Time Stamp), el cual queda enlazando a un bloque anterior.​

Esta característica es especialmente adecuada para almacenar de forma creciente datos ordenados en el tiempo y sin posibilidad de modificación ni revisión por parte de terceros a menos que sea un Blockchain editable, en cuyo caso, de igual forma deja un registro de la modificación. Las bases de datos distribuidas garantizan que todas las partes ven la misma información, sin que una parte tenga que confiar en que la otra sea honrada, ya que los datos de input no se pueden falsificar o alterar una vez que está registrado en el Blockchain.

Ahora bien, para aplicar el Blockchain a un entorno de producción sólo basta con imaginar que una o varias marcas puedan desarrollar su propio Blockchain público, donde almacenen los datos de producción de cada bien de consumo generado en su cadena de producción, empleando algún código previamente preestablecido que almacene, la fecha de producción, el tipo de producto, el lote de fabricación, la fábrica, el país de origen, etc. Este Blockchain, puede ser creado por ellas mismas o contratar las soluciones de terceros para tal fin.

Lo siguiente sería incorporar Chips RFID activas o semipasivas (o Chips NFC) que combinados con códigos QR permitan almacenar los datos necesarios para ubicar el artículo en revisión dentro del Blockchain de la empresa que lo produce, reduciendo ampliamente el riesgo de adquirir un producto falsificado.

Esta tecnología puede ser incluso masificada mediante Apps que puedan ser descargadas en los teléfonos móviles de los consumidores para que puedan determinar la autenticidad de un artículo antes de adquirirlo en la tienda. Hoy por hoy, es muy fácil y económico falsificar etiquetas con hologramas, por lo que ya los hologramas no son garantía de autenticidad.

Empresas como Pfizer incorporan etiquetas holográficas en las cajas de sus productos, pero sufren constantemente, piratería de sus productos que incorporan etiquetas con similares características a las que traen las cajas originales. Los problemas para la salud que puede generar el consumo de fármacos falsificados pueden llevar hasta en la muerte de quienes consumen esos medicamentos piratas.

El tema es que con el advenimiento de la Revolución Industrial 4.0 o Cuarta Revolución Industrial, donde las máquinas se comunican entre sí y con los productos que están ensamblando, cargar automáticamente cada artículo elaborado en un Blockchain público que tanto autoridades de aduanas, distribuidores, puntos de venta como consumidores, puedan tener certeza que el bien que se está adquiriendo sea totalmente original.

Problemas para la Privacidad

En realidad si, a pesar que el Blockchain es una tecnología que no presenta mayor problema para la privacidad, las tecnologías complementarias para lograr implementar esta solución satisfactoriamente si. En muchos países el uso de la tecnología RFID ha causado polémicas entre consumidores y autoridades que incluso han derivado en boicots hacia productos o marcas, pues el empleo de esta tecnología puede permitir que terceros puedan conocer los productos que habría adquirido en su hogar con sólo pasar manejando por la calle frente a su vivienda.

La mayoría de los consumidores no conocen que éstas etiqueta pueden ser leídas a cierta distancia sin conocimiento por parte del individuo, por lo que si el producto adquirido ha sido pagado mediante tarjeta de crédito o con el uso de una tarjeta de fidelidad de una tienda, entonces terceras personas serían capaces de asociar el ID único del Chip RF de ese artículo con la identidad del comprador, de manera que se pudieran construir bases de datos con las compras que realizan las personas de un determinado producto para determinar hábitos de consumo o para establecer una vigilancia sobre las personas.

Sin embargo, pocos conocen que pasaportes o carnets de identificación emitidos en algunos países poseen tecnología RFID o NFC, por lo que la privacidad de algún modo se puede ver vulnerada directamente por un Estado sin que muchos de sus ciudadanos tengan conocimiento de ello.

Casos de Uso con Blockchain

En la actualidad existen cientos de propuestas y desarrollos en producción que están empleando ya la tecnología Blockchain para hacer el seguimiento de productos de todo tipo desde la fábrica de producción hasta el consumidor final a fin de garantizar que el producto es auténtico certificando al menos su origen. Por ejemplo, el gigante tecnológico IBM junto al gigante de la transportación marítima Maersk, se unieron para crear la primera solución de comercio global soportada en Blockchain, basada en Hyperledger Fabric para ayudar a administrar y rastrear la trayectoria de decenas de millones de contenedores marítimos en todo el mundo digitalizando el proceso de la cadena de suministro de extremo a extremo para mejorar la transparencia y el intercambio altamente seguro de información entre los socios comerciales. Esta solución soportada la tecnología Blockchain no sólo tiene el potencial de ahorrar a la industria miles de millones de dólares sino también Maersk espera lograr la trazabilidad absoluta de más de 10 millones de contenedores antes del fin de 2017, pero además permitirá certificar que los productos que se transporten entre aduanas sean los mismos que salieron de los puntos de origen a fin de controlar el punto de origen y destino de los bienes de consumo.

En el ámbito de la alimentación, hay varias propuestas y desarrollos en marcha que emplean Blockchain para hacer seguimientos de botellas de vino, frutas, pescados, leche, quesos, pero ahora también en pollos en China, según lo informado por el diario chino Leiphone país donde sus habitantes consumen unos 5.000 mil millones de pollos al año y donde se han originado brotes de gripe aviar H5N1 que es altamente contagiosa a los humanos, por lo que se hace necesario crear un sistema que permitiera rastrear el origen de cada ave dentro de la gran cadena de suministros de ese país. Para atender esa demanda, ZhongAn Technology (filial del ZhongAn Insurance) y la empresa Wopu, anunciaron su interés en desarrollar un sistema que busca registrar y rastrear la información de cada uno de los pollos desde salen del cascaron hasta su venta ya beneficiados al mayorista; de manera que los consumidores puedan tener seguridad que el pollo que han adquirido está perfectamente saludable.

También hay proyectos que aplican en el ámbito de las obras digitales, como la música y el arte que también tienes sus respectivas soluciones Blockchain para evitar la piratería, no obstante, es hora de involucrar a los consumidores finales en la ecuación. Cada consumidor con un smartphone debe ser capaz de verificar por si mismo que el producto que adquiere viene directamente del proveedor original de la marca y no porque un vendedor diga que tal o cual producto es original y el Blockchain es la tecnología ideal para ello.

Sin duda que si un comprador sentirá más seguridad al comprar y tendrá mayor control acerca de lo que compra, también las marcas tendrán más beneficios producto de sus ventas, ya que la piratería disminuirá considerablemente. Por otra parte las marcas que viven del éxito de otros, falsificando sus productos, tendrán que invertir más en desarrollo, marketing para sacar productos únicos y con valor agregado que los conviertan en un actor más del comercio mundial y quizás el éxito que tienen marcas como Xiaomi, serán compartidos por las empresas que ahora se dedican sólo a copiar a otros. Igualmente, bajarán las presiones comerciales que existen sobre China, la “Fábrica del mundo.”

Esta nota no es más que un boceto con ideas, ¿Tienes alguna otra forma sobre cómo aprovechar y aplicar la tecnología Blockchain en las cadenas de producción a fin de evitar la falsificación de bienes?, Compártela en la caja de comentarios.

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