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Empezamos nuestra sección Jugando con el Blockchain, hablando de posibles casos de uso en el mundo real de la tecnología subyacente del Bitcoin, la Cadena de Bloques, compartiendo algunas Ideas para aplicar un sistema de votación libre de alteraciones con Blockchain en Venezuela, el cual puede emplearse en cualquier parte del mundo previas adaptaciones a la realidad de sus sistemas electorales.

En primer lugar debemos recordar que el acto de votar, es una acción ejecutada por una persona durante la cual expresa su opinión de apoyo sobre alguna política, propuesta, moción o candidato, bien sea de forma individual o grupal, que de acuerdo a las normas que regulen la actividad, se efectúa de forma pública o secreta, la cual al ser contabilizada de forma colectiva, se constituye en un hecho mensurable que permite determinar al final del proceso el resultado de mayor preferencia para declarar un ganador o varios ganadores que al ser votados por la mayoría son aceptados de común acuerdo por todos. El uso de este método ha sido ampliamente adoptado en países y culturas basadas en sistemas políticos democráticos.

La Democracia

La Democracia se puede definir básicamente como un sistema político que apoyado en la soberanía y el derecho del pueblo a elegir, permite controlar a sus gobernantes, así como la creación e implementación de las políticas que rigen los destinos de ese conjunto de ciudadanos que conforman el pueblo. En este proceso se puede resumir como la manifestación de la mayoría, en las decisiones colectivas las cuales son adoptadas por todos, mediante mecanismos de participación directa o indirecta, para conferirle legitimidad de origen a las decisiones. Indudablemente, la Democracia ha sido el sistema político predominante en el mundo desde mediados del siglo XX hasta la actualidad, ya que es una forma de convivencia social en la que  todos los miembros son libres e iguales y las relaciones sociales se establecen de acuerdo a mecanismos contractuales.

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La palabra Democracia, proviene del latín tardío democratĭa, y este a su vez del griego δημοκρατία o dēmokratía, cuyo término en griego antiguo (δημοκρατία) “ya que fue en Grecia donde se originó este sistema político” se origina a partir de los vocablos δῆμος (dḗmos, que puede traducirse como «pueblo») y κράτος (krátos, que puede traducirse como «poder», o «gobierno»), establece que el poder reside en el pueblo y se manifestaba a través de elecciones libres para escoger los representantes políticos que ejecutarían determinadas tareas para las que fueron electos y por un tiempo determinado, concepto que aún se mantiene hoy en día.

El acto de Votar

La Democracia se perfecciona mediante el acto de votar, en lo que se conoce como proceso electoral y aunque existen variadas formas llevar a cabo dicho proceso, el más común es a través de la sección de una o varias opciones en una papeleta, la cual es depositada en urnas que al finalizar la primera parte del proceso electoral se contabiliza para determinar la opción de mayor aceptación. Este sistema tiene claras deficiencias que pueden ser explotadas dependiendo de los países donde se instrumente, ya que las papeletas pueden ser objeto de falsificación, alteración o pérdida, siendo en definitiva lo hace un sistema sencillo de implementar pero bastante falible, por lo que con el desarrollo de la tecnología, desde hace varios años atrás se empezaron a utilizar los sistemas de votaciones electrónicos.

Los sistemas de votación electrónicos, emplean dispositivos y hardware que recogen la opinión de los electores de varias formas, los cuales al estar conectados a una red envían los datos recolectados a un centro de totalización de datos donde al final del proceso se calculan la cantidad de votos, permitiendo declarar un resultado de forma más rápida, eficiente y “segura” entre comillas, ya que en virtud de la constante evolución de los métodos de Hacking así como la cantidad de Hacktivistas que hacen vida en Internet, fácilmente pueden poner en entredicho la Ciberseguridad de cualquier sistema electoral en el mundo, deficiencias a las que también hay que sumar, el hecho que si un sistema electrónico de votación es utilizado con criterios sectarios y parcializados, es capaz de exponer tanto la identidad de los electores cómo la opción seleccionada mediante la violación de la privacidad como realizar alteraciones en los datos que permitan favorecer una determinada tendencia, lo cual obviamente puede poner en entre dicho la transparencia de éstos sistemas por muy avanzados que parezcan.

Eso sin resaltar el hecho que también existe el Hacking Social, una metodología que hace posible afectar la percepción de un gran grupo de personas con respecto a una de las opciones involucradas en una elección, mediante mensajes e información especialmente liberada días antes del acto de votación, con efectos ciertamente devastadores como en el caso de las más recientes elecciones de los propios Estados Unidos, que según fue llevada a cabo por parte de Hackers rusos bajo la venia del gobierno de Rusia, en el escándalo mejor conocido como Rusiagate, algo que no vamos a tratar en esta propuesta de ideas por no formar parte de la misma.

Conociendo al Blockchain (La Cadena de Bloques)

Muchas veces en esta revista digital hemos compartido noticias que manifiestan la potencia del Blockchain y porqué es considerado cómo la tecnología más disruptiva desde la creación del mismo Internet, gracias a la capacidad que posee la Cadena de Bloques tiene la capacidad de cambiar la forma en que el ser humano interactúa con tecnología y los desarrollos que están preparándose para el futuro como el Internet of Things (IoT), (en español el Internet de las Cosas), por lo que obviamente las aplicaciones ahora pueden beneficiarse del Blockchain para manejar de forma transparente la gestión de identidades, crear registros en tiempo real que sean verificables, públicos e inmutables, los cuales por ejemplo en el campo financiero han significado “una verdadera revolución y cambio de paradigma” que desde ya se piensa que creará un hito “antes y de después” en la Banca y los sistemas financieros globales.

Por otra parte, el uso de sistemas basados en Blockchain, al ser aplicados al campo electoral pueden ser una poderosa combinación para resguardar la decisión de los electores en cualquier proceso electoral en el mundo y que a la vez genere confianza y seguridad tanto en el sistema mismo como en sus resultados. Para comprender que es el Blockchain es simplemente basta con decir que es una base de datos distribuida o (en inglés Distributed Ledger technology DLT) “pública o privada” que trabaja por consenso, formada por una Cadena de Bloques diseñada para evitar su modificación una vez que un dato ha sido publicado en un nuevo Bloque usando un sellado de tiempo confiable (Time Stamp), el cual queda enlazando a un bloque anterior.​ Por esta razón es especialmente adecuada para almacenar de forma creciente datos ordenados en el tiempo y sin posibilidad de modificación ni revisión a menos que sea un Blockchain editable, en cuyo caso, de igual forma deja un registro de la modificación. Las bases de datos distribuidas garantizan que todas las partes ven la misma información, sin que una parte tenga que confiar en que la otra sea honrada, ya que los datos de input no se pueden falsificar o alterar una vez que está registrado en el Blockchain.

Aplicando el Blockchain al proceso electoral

A priori lo más importante de la definición del Blockchain se pasa por alto, pero es lo que lo hace tan poderoso, es una base de datos distribuida que trabaja por consenso, es decir, no está centralizada en un sólo lugar por lo que alterar sus datos requiere un enorme esfuerzo ya que en sí, es una base de datos que se copia en diferentes lugares a la vez y se mantiene actualizada al mismo tiempo en todos los nodos del Blockchain, mediante el consenso entre los nodos, es decir se registran los cambios cómo válidos, si los mismos están habilitados en la mayoría de los nodos a la vez, como si de un acto democrático se tratase. Este enfoque es lo que lo hace tan apetecible para los sistemas financieros por ejemplo, donde la data transaccional de un banco no necesita estar concentrada en un sólo centro de datos con algunos puntos de redundancia, pues el Blockchain, puede mantenerse perfectamente actualizado en decenas, centenas o miles de nodos distribuidos por todo el mundo sin necesidad de costosas infraestructuras computacionales.

Ahora si ese concepto de una base de datos distribuida, es aplicado a un sistema de votación, donde estuviesen activos al menos 25000 nodos, haría muy improbable un fraude por modificación de datos, pues supondría atacar al menos el 51% (la mayoría) de los nodos a la vez para tratar de alterar un resultado y ello no es tarea fácil. Para que esos datos sean capturados y guardados en el Blockchain de forma segura, se debería trabajar con equipos de votación que tomen la elección del votante e inmediatamente (en tiempo real), incluyan en la Cadena de Bloques la decisión del elector con el respectivo sello de tiempo. De elegirse un Blockchain público, sus resultados podrían ser auditados en tiempo real no sólo por el ente encargado del proceso electoral, sino también por partidos políticos, universidades, medios de comunicación, ciudadanos y demás actores que generarían en todo caso confianza y seguridad en el proceso. Cabe destacar que en los procesos electorales hoy en día, los organismos o entes que se encargan de la recolección y el conteo de los votos generalmente están adscritos al Estado e indican los resultados al final del proceso electoral, aludiendo a la transparencia del conteo, basándose en la confianza en dicho ente, pero ¿Qué sucede cuando se pierde la confianza en el organismo?. Simplemente se crean conflictos, se desconocen e impugnan resultados, etc., lo cual en muchas oportunidades lleva al recuento de votos mediante procesos que pueden estar viciados y manipulados con antelación.

Con un sistema de votación basado en Blockchain, el árbitro electoral puede ser más imparcial ya que los resultados además de ser registrados en tiempo real, no serían modificables y estarían a la vista de todas las partes interesadas desde el comienzo hasta el final del proceso eliminando en consecuencia etapas innecesarias en el proceso que toman tiempo y por ende cuestan dinero a los Estados.

¿Qué pasa con la Privacidad?

En cuanto a la Privacidad de los electores, es uno de los puntos más fuertes del Blockchain, pues la Cadena de Bloques está encriptada, por lo que la identidad de los electores no se verá comprometida en ningún momento. Claro está hay que tomar medidas en los sistemas de captura de datos, para separar quienes votaron por un lado y por el otro que votaron, a fin de evitar que esta información sea cruzada con la finalidad de conocer la decisión de los electores. Esto se puede lograr por ejemplo al separar en un Blockchain aparte, los datos de registro civil con la base de datos de los electores, los cuales serían identificables mediante un Hash (entendiendo por Hash una función criptográfica que toma algunos datos de entrada y crea algunos datos de salida para generar una huella digital) y serían verificados al acceder a un centro de votación para ejercer su derecho a elegir.

Esto puede ser complementado con algún sistema biométrico que pueda verificar su identidad contra el Blockchain con registro civil del país depurado, a fin de bloquear la posibilidad de múltiples participaciones durante esa misma jornada. Pero también en caso se que considere aumentar el nivel de Privacidad del elector, se puede emplear el método de Firmas Digitales Ciegas desarrollado por David Chaum, el cual permitiría a un elector firmar digitalmente su voto, pero sin revelar la información contenida en el. Este método confirmaría que el voto proviene de alguien legalmente hábil para votar, sin revelar de quien se trata, por lo que haría improbable que algún organismo parcializado conozca quien votó ni cómo votó.

Aplicando el Blockchain a la realidad electoral venezolana

En un escenario como el venezolano, donde el sistema de votación es automatizado, empleando equipos de lotería adaptados ara tal fin, que según el procedimiento establecido, recopilan datos durante el proceso de votación y sólo al final de la jornada transmiten los resultados a un Centro de Totalización que se toma por lo general más de 6 horas para arrojar un resultado final no parece el mejor sistema de votación del mundo. Todas las personas que conocen el sistema electoral venezolano, saben que el primer paso es depurar el registro civil para evitar que personas inescrupulosas puedan votar (n) cantidad de veces como ya ha ocurrido en el pasado dentro del sistema electoral del país. Luego se tienen que emitir cédulas de identidad electrónicas con datos biometricos de cada ciudadano, para construir un registro electoral depurado y a partir de allí, desarrollar un sistema de votación de primer nivel, seguro, transparente, público y auditable.

Es preciso recalcar que la tecnología Blockchain para sistemas electorales está disponible desde hace unos 2 años aproximadamente y varios gobiernos han realizado pruebas con sistemas Blockchain a pequeña escala. Sin embargo, con la evolución de los diferentes tipos Blockchain, también se han ido mejorando el diseño de los sistemas de votación basados en esa tecnología que ahora gracias a los Smart Contracts, están llevando la Democracia a un nuevo nivel.

Los Smart Contracts

Cuando Ethereum se perfeccionó para dar a lugar al uso de los Smart Contract (en español Contrato Inteligente) en su Blockchain, creó un nuevo paradigma del uso para los Blockchain. Los Smart Contracts, ya habían sido imaginados hace varios años atrás, cuando los desarrolladores comenzaron a crear la automatización de tareas, pero sin la intervención de un tercero. Según el propio Nick Szabo que fue el primero en acuñar la frase “Smart Contract” y en pensar en unos protocolos informáticos que permitiesen el comercio electrónico entre desconocidos y que viniesen a sustituir el papeleo legal, un Smart Contract es simplemente un contrato que se ejecuta por sí mismo en forma autónoma sin que intermedie un tercero, que se escribe como un programa informático basado en una serie de reglas, en lugar de utilizar un nomas escritas con lenguaje legal en un contrato impreso en papel que generalmente pueden ser obviadas o pasadas por alto por un ser humano.

Bajo este nuevo paradigma, se están diseñando sistemas electorales con Blockchain, que no dependen de un tercero, (en este caso un ente electoral), para acreditar como ganador una opción o un candidato en una votación. En consecuencia, bastaría con crear un Smart Contract electoral que se activara un día específico desde y hasta una hora determinada para registrar los votos de un grupo de ciudadanos siempre y cuando ya no existan nuevos electores, en donde el Contrato Inteligente, al término del tiempo establecido para su ejecución y en base a unas reglas preestablecidas establezca de una vez la opción con más votos válidos y en consecuencia efectúe la acreditación respectiva a la selección ganadora. Esto llevaría el uso de un sistema electoral con Blockchain a otro nivel de privacidad, transparencia y seguridad, donde los votantes podrían estar seguros de que sus votos no serán alterados, su identidad no estará comprometida ni el conteo será falseado haciendo que el proceso sea completamente transparente, automatizado y confiable.

Por todo lo antes comentado, una elección basada en un sistema Blockchain, bien estudiado, con la ayuda de Smart Contracts, sería un proceso electoral mucho más democrático que cualquiera de las elecciones que actualmente se llevan a cabo no sólo en Venezuela, sino en cualquier lugar del planeta. Con este sistema no habría gasto de papel innecesario, no habría máquinas electorales susceptibles de ser alteradas con datos diferentes a los reales obtenidos durante el proceso, no habría que esperar horas y horas para tener la totalización de resultados y además, estarían garantizadas a privacidad, la transparencia, la auditabilidad, el consenso, la inmutabilidad y la descentralización de los resultados que puedan ser aceptados por todas las partes que participen en un proceso electoral. En definitiva, el potencial que tiene la tecnología Blockchain para empoderar a los pueblos y generar confianza no debe ser subestimado y debería objeto de análisis para ser tomando en cuenta no sólo en nuestro país Venezuela sino en otros países, pero el valor fundamental que jamás debe perderse en un proceso electora es la confianza, pues una vez que se pierde no es fácil volver a ganarla.

Ahora esta nota no es más que un boceto con ideas, ¿Tienes alguna otra forma sobre cómo aprovechar y aplicar la tecnología Blockchain en los sistemas electorales?, Compártela en la caja de comentarios.

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Links de interés: Chaum.com, DBLP.Uni-Trier.de: Computer Science Bibliography – David Chaum, Unenumerated.Blogspot.comTwitter.com: @nickszabo4Linkedin.com: Nick Szabo.

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