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Sin duda que Donald Trump ha dado mucho de que hablar últimamente, pues con una facilidad pasmosa ha cambiado radicalmente de opinión sobre diversos temas que fueron sus principales promesas durante la campaña por la Presidencia de los Estados Unidos, por ejemplo ya China ya no es el malo de la película y el Presidente Xi Jinping es “un gran amigo”, la OTAN ahora si es necesaria y no es un organismo tan anticuado como pensaba, entre otras opiniones que el Presidente Trump ahora ve de modo diferente.

No obstante, sobre lo único que no ha cambiado de parecer, es en la reducción de las políticas regulatorias y restricciones hacia la Banca, creadas por el gobierno de Obama, para evitar en el futuro nuevos escenarios de crisis financiera como los que se vivieron durante el año 2008-2009 y que afectaron a todo los países del planeta, ya que el sector financiero global es un sector muy interconectado que se sostiene por los pilares de los grandes Bancos e Instituciones Financieras de Estados Unidos y Reino Unido en mayor grado y en menor grado por Alemania, España, Francia y algunos países asiáticos como Japón, Singapur o China.

Wall Street

Desde ya Wall Street mira con buenos ojos la revisión de las normas financieras Dodd-Frank, conocidas así por sus promotores, los demócratas Christopher Dodd y Barney Frank, promulgadas por Barack Obama en el 2010, luego de que la economía estadounidense cayera en la mayor recesión desde la Gran Depresión en la década de 1930. Para Wall Street, la revisión y suavización de esta Ley dará la posibilidad a la Banca de crecer exponencialmente y por ende, impulsar el crecimiento económico de los Estados Unidos, meta principal del Presidente Trump. No en vano, el propio Jamie Dimon, CEO de JPMorgan, visitó la Casa Blanca para conocer de primera mano, cuánto será recortado o eliminado de la Ley Dodd-Frank.

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El propio Presidente de los Estados Unidos, manifestó a la prensa:

Tengo amigos que no pueden lanzar empresas debido a que los bancos no quieren prestarles dinero a causa de las reglas y controles de la Ley Dodd-Frank.

Lo cierto es que esta normativa consiste en una serie de regulaciones que buscan evitar una nueva crisis financiera como la vivida en el pasado reciente, que terminó con instituciones como el Lehman Brothers. Para ello, la Ley Dodd-Frank, en primer lugar exigió a la Banca, aumentar sustancialmente el capital para mitigar nuevos riesgos sistémicos. En segundo lugar limitó sus operaciones a través de la norma Volcker y por último, creó la Consumer Financial Protection Bureau (CFPB), (en español Oficina de Protección Financiera al Consumidor de los Estados Unidos). Asimismo, la Ley Dodd-Frank, obliga a los gigantes bancarios a someterse anualmente a pruebas que miden su resistencia a crisis financieras, les exige la elaboración de una especie de “testamento” que permita su desmantelamiento ordenado en caso de quiebra y no pueden devolver dividendos a accionistas sin el permiso del Board of Governors of the Federal Reserve System o la FED.

Claro no todos están de acuerdo de continuar con dicha Ley, pues legisladores, como Gary Cohn, principal asesor económico de la Casa Blanca, ha manifestado que la administración de Trump está abierta a la resurrección de la Ley Glass-Steagall, “una Ley de la era de la Gran Depresión luego del crack financiero de 1929”, la cual forzó la separación de la Banca minorista de la Banca de inversión, dividiendo la industria en las empresas comerciales de Wall Street y los bancos de la calle principal que toman depósitos, una idea que muchos han considerado errada, pues perjudicaría a los bancos más grandes del país haciendo necesaria nuevamente su separación. La Ley Glass-Steagall, estuvo en vigencia por mucho tiempo, hasta la llegada del Presidente Bill Clinton, quien también llegó a la Casa Blanca con el afán de desregular al sector financiero buscando impulsar el crecimiento de los Estados Unidos a finales de los años 90 del siglo XX. Al parecer, la Ley Glass-Steagall tiene más adeptos, pues cuenta con el apoyo de ambos partidos para ser reactivada, situación que no es usual en los Estados Unidos. Muestra de este apoyo, es la posición de la senadora demócrata Elizabeth Warren quien ha vuelto a introducir un proyecto de ley que patrocinó con el senador republicano John McCain, llamada la Ley Glass-Steagall del siglo 21, buscando crear un nuevo modelo del sector financiero, que evite que los grandes inversores arriesguen dinero de los depositantes en las apuestas especulativas y además reduciría el tamaño de los grandes Bancos que tendrían que dividirse nuevamente.

Para otros como Jordan Weissmann, corresponsal del sitio Web Slate Magazine, el impulso de esta Ley, tiene un origen distinto, ya que Weissmann considera que la resurrección de la Ley Glass-Steagall, puede que sea un acto de venganza, pues resulta que Gary Cohn, fue el número 2 del Banco de Inversión Goldman Sachs, una Institución Financiera que desde su creación, operó como banco de inversión, dominando claramente el sector. Sin embargo, luego de la derogación de la Ley Glass-Steagall, el gigante de la Banca de inversión, tuvo que competir directamente con grandes conglomerados de servicios financieros como Bank of America, Citigroup y JPMorgan Chase, razón por la cual cayó drásticamente la rentabilidad de Goldman Sachs. Por su parte, la asociación estadounidense de bancos American Bar Association están totalmente de acuerdo con la decisión de Trump de revisar la Ley Dodd-Frank y por ello aplauden “determinación de Trump“. Igualmente, la misma asociación, instó a la administración Trump, a “realizar un reexamen atento y prudente de la ley que permita al sector bancario liberar su poder“.

Para Barry Ritholtz, colaborador de Bloomberg, los conservadores han exigido desde hace tiempo que la Ley Dodd-Frank sea derogada y sustituida. Una nueva Ley Glass-Steagall puede ser algo que una a conservadores y liberales (Republicanos y Demócratas), pero indudablemente, es algo que merece una estrecha vigilancia.

Sin embargo, los dectractores de la política de Trump con la Banca, como el Senador Demócrata, Charles Schumer, han condenado las decisiones del Presidente, indicando que:

“Trump está permitiendo que los bancos tracen su propio mapa de ruta”

Además de advertir que los congresistas de su partido harán todo los posible porque la Ley Dodd-Frank no sea derogada. Hasta el excandidato presidencial izquierdista Bernie Sanders, llamó “farsante” al Presidente Donald Trump, en alusión a su doble discurso acerca de Wall Street —el de campaña y el que ahora utiliza— y lo condenó diciendo:

Donald Trump, sólo pretende desmantelar una legislación que protege a los consumidores.

El sector Fintech con el dedo en la llaga

Para crear un panorama con mayor riesgo sistémico ante las posibles desregulaciones del área financiera, tenemos que sumar la revolución Fintech y cómo el ascenso de este sector está a punto de derribar Bancos a nivel mundial. Uno de los más recientes informes de PricewaterhouseCoopers (PwC) se ha enfocado en señalar cómo una gran mayoría de las empresas de servicios financieros tienen la intención de hacer equipo o adquirir empresas Fintech en los próximos cinco (05) años, en un intento por detener la de pérdida de ingresos que ha supuesto el ingreso de nuevos competidores en el sector financiero.

Según el Global Fintech Report 2017, “Redrawing the lines: FinTech’s growing influence on Financial Services“, indica que aproximadamente el 88% de los grandes Bancos con presencia global están cada vez más preocupados, por los ingresos van a perder gracias a las empresas disruptivas Fintech, en áreas como pagos, transferencias de fondos y los servicios de las finanzas personales, por lo que el 82% de los Bancos afirman que tienen la intención de aumentar las asociaciones con servicios tecnológicos financieros de terceros en los próximos tres (03) a cinco (05) años. De hecho, en el Global Fintech Report 2017, estiman que cada vez más consumidores se cambiarán a proveedores de servicios financieros no tradicionales para atender sus necesidades, mientras que los usuarios que están entrando por primera vez en las finanzas, optarán por emplear servicios de pago y transferencia de dinero con los proveedores no tradicionales, dejando por fuera a los Bancos tradicionales, vislumbrando un futuro nada prometedor para el sector financiero tradicional y siendo desde ya el próximo riesgo sistémico de la Banca global.

La Banca global, entre el dilema ¿renovarse o morir?

Más allá de las desregulaciones que plantea la administración Trump, la Banca se enfrenta a una encrucijada, renovar sus servicios financieros o simplemente desaparecer del negocio y por ello los grandes Bancos se han aliado para explorar la tecnología disruptiva que vino de la mano el Bitcoin, el Blockchain. Muestra de ello, ha sido la unión por parte de los grandes del sector financiero al R3 Consortium o al proyecto Hyperledger entre otros para explorar el potencial de esta tecnología. No obstante, aún no hay desarrollos de uso masivo (salvo algunas excepciones puntuales) dentro de la Banca. Pero a decir verdad, aunque el Blockchain, es una tecnología sumamente disruptiva, muchos emprendimientos Fintech, aún no utilizan el Libro Contable, pues su innovación viene dada por el área de servicios y tecnología amigable, sin complicaciones ni fricciones entre plataformas, para ir directo a potenciales consumidores, algo que escasamente ocurre con los desarrollos Bancarios.

De hecho, la financiación de investigaciones del sector financiero en la tecnología Blockchain ha aumentado un 79% año tras año desde el 2014. Sólo en el pasado año 2016 esta inversión llegó a los USD450 millones. Sin embargo, actualmente, sólo el 19% de las grandes instituciones financieras, tiene en su lista de prioridades la inversión en esta tecnología para los próximos doce meses, frente al 50% de las grandes empresas Fintech que lo tienen en sus listas de prioridades. Motivado a que muchos de los Bancos, implementarán sus desarrollos Blockchain como parte de un sistema de producción entre el 2018 y el 2020, momento en el cual se convertirá en una característica común en los procesos de negocio. Por ahora, es más habitual encontrar la tecnología Blockchain, en sectores como telecomunicaciones, energía, farmacéutica, moda, logística, Smart Contracts para el IoT y la gestión de recursos, donde se ha encontrado una importante utilidad.

Si los Bancos no evolucionan, quedarán relegados al pasado y serán condenados a desaparecer, cumpliéndose así el sueño de Satoshi Nakamoto, de un mundo menos controlado por el sector financiero global. Por otra parte, la administración Trump, tiene en sus manos la sobrevivencia del sector en ese país, siempre y cuando logre abordar los principales problemas que causaron la crisis financiera del 2008-2009, donde los Bancos realizaron grandes inversiones apalancadas y con insuficiencia de capital, que puso en peligro los ahorros de millones de pequeños, medianos y grandes consumidores de servicios financieros. Por ahora, quedará por ver, si sólo se suavizará la Ley Dodd-Frank o si se derogará en favor de la Ley Glass-Steagall, lo cual sin duda junto al crecimiento del sector Fintech y los servicios bancarios disruptivos marcará una nueva era en Wall Street.

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Fuentes: Slate.com: Trump’s Top Economic Adviser, the Former President of Goldman Sachs, Supports Bringing Back Glass-SteagallBloomberg.com: Breaking Up the Banks Offers a Lot to Like, PwC.com: Global Fintech Report 2017 – Redrawing the lines: FinTech’s growing influence on Financial Services.

Otros Links de interés: ConsumerFinance.gov, Hyperledger.org, R3CEV.com.

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