El Deutsche Bank, el banco más importante de Alemania, atraviesa una serie de problemas financieros gracias a que se destapó el escándalo financiero sobre las prácticas non sanctas que venían realizando hasta el 2011 y que luego de haber sido denunciados ante la U.S. Securities and Exchange Commission SEC, (en español la Comisión de Bolsa y Valores de los Estados Unidos) la situación ha trascendido hasta contagiar al resto de bolsas europeas y del mundo en líneas generales.

Han pasado varios meses desde que se destapó el fraude financiero y aunque en principio se avizoraba nuevamente un rescate financiero con fondos públicos como en la crisis del 2008, lo cierto es que esa posibilidad ya no está sobre la mesa, gracias a que varios capitales privados están interesados en apoyar al Deutsche Bank, en esta transición. Claro está, ello no implica que hayan desaparecido los problemas técnicos financieros, pues obviamente la necesidad de ampliar capital, aumentar la liquidez y retomar la confianza de los mercados siguen siendo las salidas más oportunas para escapar de las puertas de una crisis financiera de consecuencias nefastas para el resto del sistema financiero global.

Cuando se guardan los errores bajo la alfombra

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Eric Ben-Artzi, con una carrera de Matemáticas aplicadas en su currículum, ingresa a la filial estadounidense del Deutsche Bank en el año 2010 como empleado. El origen del debate moral sobre si alzar la voz o no, comienza al poco tiempo de su ingreso en esa filial, logra determinar que habían prácticas contables fuera de regla a los largo de los años anteriores a ese 2010, gracias a los cuales, el banco se permitió esconder en sus balances y estados financieros los verdaderos riesgos a los que se enfrentaba la institución en el campo de los no tan bien recordados productos derivados ó derivados financieros.

Los derivados financieros son un tipo de producto financiero cuyo valor se basa en el precio de otro activo, es decir, su valor depende, de otro valor en otro activo financiero. En consecuencia, el activo derivado del que depende, toma el nombre de activo subyacente, por ejemplo en el valor de un futuro sobre el oro, se basa en el precio del oro, aun cuando estos productos subyacentes pueden ser muy diferentes desde acciones, pasando por índices bursátiles, valores de renta fija, tipos de interés hasta las materias primas. El problema de los derivados al menos para un sector del mundo financiero, como por ejemplo Warren Buffet, que en el 2003, llamó a los derivados “armas de destrucción financiera masiva“, y advirtió a todos, que la dañina concentración de riesgo de los derivados en unos cuantos actores constituía según sus propias palabras “serios problemas sistémicos“. Eso por no decir, que para muchos economistas y especialistas en finanzas, entre las causas de la crisis del 2008 además de la explosión de la burbuja de las hipotecas inmobiliarias, fueron los productos derivados.

En opinión de Eric Ben-Artzi, de acuerdo a lo que dijo en una entrevista al Blog de Pro-market, de la University of Chicago, y la Booth School of Business, (en español la Universidad de Chicago y la Escuela de Negocios Booth): “El banco estaba inflando su portafolio de derivados de créditos, que era la más grande de su clase en Wall Street. Me di cuenta de que las pérdidas se estaban escondiendo a la vez que el valor se inflaba, hasta el punto de que marcaba la diferencia entre que el banco fuera potencialmente solvente o no“.

Obviamente, cuando Eric Ben-Artzi, encontró las suficientes pruebas, se lo reportó a sus jefes dentro de la línea interna del banco, algo que lo llevó a reunirse con el abogado encargado del compliance o el cumplimiento de regulaciones del Deutsche Bank, nada más y nada menos que el área encargada de garantizar que se cumpla el marco legal y se eviten sanciones a la Institución, algo que en realidad lo dejó decepcionado, pues sus alertas, recomendaciones y análisis fueron desechados, al punto que el mismo abogado, le sugirió que no hablara, ni hiciera ninguna declaración pública, ya que este tema por el carácter que poseía, iba a ser tratado como algo confidencial.

El resto de la historia es conocida por todos, el propio Eric Ben-Artzi, no estuvo de acuerdo con lo que sucedía y en el Deutsche Bank, decidieron despedirlo por su conducta.

El culpable, es siempre el empleado

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Ante la súbita decisión del Deutsche Bank, Eric Ben-Artzi, se hizo de un cúmulo de documentos y pruebas del fraude, que logró reunir junto a otros dos compañeros y en el 2011 acordaron dar parte a las autoridades de la (SEC) como ente regulador del mercado financiero, con toda las pruebas necesarias para denunciar las negativas prácticas contables y ya que ese organismo, tiene a su cargo la vigilancia de este tipo de actividades, tras un análisis y un complejo proceso, en 2015 este organismo impuso una multa de EUR55 millones de euros a la entidad, pues según estimaron, que el Deutsche Bank ocultó unos 12.000 millones de dólares en pérdidas.

Sin embargo aunque ello, es el deber ser, para Eric Ben-Artzi, se convirtió en un calvario, pues ahora es conocido en los medios como el ex empleado que está destruyendo al poderoso Deutsche Bank, además de su reputación como empleado quedó seriamente dañada y es poco probable que consiga un buen empleo en Wall Street.

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Ahora bien, por muchos es admirado y por otros odiado, pues se enfrentó a un dilema moral y obviamente se decidió por lo correcto y ello le cerró las puertas dentro del poderoso mundo financiero. No obstante, aunque la (SEC) otorga a los denunciantes un incentivo correspondiente entre un 20% y un 30% de la multa, de los cuales a Eric Ben-Artzi, le tocaban U$D8.5 millones de dólares, éste decidió rechazar la recompensa, pues para él, la sanción no fue directamente contra los responsables, sino contra la Institución afectando en todo caso a los accionistas y sus empleados, en vez de haber sido contra los directivos, de hecho para él “todo se reduce a quién debe pagar”, dijo en clara referencia a los directivos y demás involucrados. Para Eric Ben-Artzi, esto obedece a que muchos de los actuales miembros de la (SEC), provienen de los grandes bancos entre ellos del propio Deutsche Bank, denunciando que por ejemplo Robert Rice, encargado de la investigación interna que se hizo en el Deutsche Bank a raíz del escándalo, pasó a trabajar en la (SEC) en 2013 y que Robert Khuzami, que pertenecía al departamento legal del Deutsche Bank en Estados Unidos, también pasó a formar parte del equipo regulador, infiriendo en sus declaraciones que es poco probable que un organismo donde existan tantos ex empleados bancarios, no tengan nexos directos con dichas Instituciones.

Este no es el fin de los problemas del Deutsche Bank

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Por otra parte, el Deutsche Bank está a las puertas de una dificultad aún mayor, pues debe recuperar la confianza de los mercados y reforzar su liquidez para afrontar la multa de hasta 12.500 millones de euros, unos U$D14.000 millones de dólares americanos que le impondrá el US Department of Justice, (en español el Departamento de Justicia de Estados Unidos) por comercializar productos “subprime”, algo que sin duda alguna, será un fuerte golpe para este gran banco Alemán. Según versiones en varios medios financieros, la entidad buscaría sacar a bolsa una participación minoritaria en su gestora de activos, una de sus ramas con mejores resultados en los últimos ejercicios, para captar entre 2.000 y 3.000 millones de euros, a fin de enfrentar en una mejor posición las nuevas sanciones en puerta.

Es preciso aclarar que las prácticas que reveló Eric Ben-Artzi, sobre lo que sucedía en el Deutsche Bank, son prácticas habituales en cualquier parte del mundo, pues muchas Instituciones Financieras maquillan sus estados financieros a fin de evitar ser objeto de sanciones administrativas, multas o intervenciones por las autoridades bancarias de los países.

Este tipo de prácticas en ocasiones se hacen para cubrir pérdidas como en el caso del Deutsche Bank, pero en otros se hace para realizar inversiones en negocios que pueden dejar grandes ganancias a los directivos y accionistas, aún cuando éstos representen un enorme riesgo patrimonial. Claro está como en las leyes del mercado, a veces se gana y a veces se pierde, lo malo está en que cuando se trata una entidad financiera, la mayoría de los fondos son de pequeños ahorristas e inversores, quienes al final salen perjudicados con éstas prácticas.

Cuando la banca enfrenta un riesgo sistémico

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El International Monetary Fund por sus siglas el IMF, (en español el Fondo Monetario Internacional o FMI), ha informado esta semana en su Global Financial Stability Report, GFSR, (en español Informe sobre la estabilidad financiera mundial), que advierte sobre el peligro de los récords de deuda global y de una “débil” banca europea. En el mismo, se señala que a pesar que el entorno financiero ha vivido cierta mejora en los últimos meses, las perspectivas son de cuidado. A juicio del (FMI), a nivel global en general, los riesgos se han moderado a corto plazo gracias a la recuperación de los precios de las materias primas, los ajustes en los mercados emergentes y a que no se debilitó más el crecimiento de las economías avanzadas. Pero, los efectos a medio plazo, siguen vigentes debilidades del sistema financiero global y para ello, pone de ejemplo a Europa, en la cual según el informe, un tercio de la banca europeas cuentan con cerca de 7,6 billones de euros en activos que son “débiles e incapaces de generar beneficios sostenibles” en el mediano plazo, por lo se sugiere urgentemente “reducir” el número de entidades bancarias y aumentar su eficiencia, lo cual puede dar origen a operaciones de compras de bancos pequeños por parte de bancos más sólidos.

También, en este reporte el (FMI), estima que aunque la economía China tiene un peso muy importante en la economía global y cualquier distorsión en ella afectaría en cascada a todos los países, todas las inquietudes en torno a una desaceleración esta gran economía ya no son tan apremiantes como hace un año atrás. Este efecto se redujo a un mínimo, gracias a las medidas de política adoptadas para apuntalar el crecimiento sostenido de los países. El (FMI) también advierte que a mediano plazo los riesgos se agudizarán, pues “La desaceleración constante del crecimiento mundial ha instalado en los mercados financieros la expectativa de un período dilatado de baja inflación y bajas tasas de interés, y de un retraso aún más prolongado, hasta que se haga efectiva la normalización de la política monetaria”. Además de alertar que las crisis financieras están asociadas con niveles “excesivos de deuda privada” y añade que entrar en crisis en una posición fiscal débil “exacerba la profundidad y la duración de la consiguiente recesión”. Recomendando afianzar las cuentas públicas y supervisar de forma “estricta” la deuda privada en los procesos de crecimiento económico.

De hecho, el informe también describe que el clima político de “agitación” que hay en muchos países, así como “La falta de crecimiento de los ingresos y el aumento de la desigualdad han abierto las puertas a políticas populistas y aislacionistas, lo cual dificulta aún más la solución de los problemas heredados del pasado”, algo que a muchos países en Latinoamérica nos suena muy conocido.

Ahora, ¿Qué tiene que ver todo esto con el Bitcoin?

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Pues tiene mucho que ver, ya que por una parte tenemos Instituciones financieras que juegan a la ruleta rusa con fondos que pertenecen a ahorristas y sus accionistas, que pudieran terminar en consecuencias nefastas con una nueva recesión mundial que afecte negativamente a todas las economías del planeta y por el otro, tenemos que el propio informe del (FMI) ve un peligroso riesgo sistémico mundial, basado en el aumento en los niveles de deuda de la banca global, sugiriendo inclusive que se reduzca el número de entidades bancarias fortaleciendo las existentes, lo cual ya nos deja entrever que el panorama macroeconómico global es uno de los más frágiles de los últimos años y la mejor forma de proteger nuestro patrimonio es precisamente abordar la inversión en criptomonedas en forma seria, para evitar en un futuro ser presa de sorpresas financieras que nos liquiden financieramente.

Indudablemente que los inversionistas, están al corriente de lo que sucede en la banca y en los sistemas financieros globales, sean éstos públicos o privados. Los inversores que habían estado renegando del Bitcoin y las criptomonedas en general en los últimos dos años, están renovando sus esperanzas en el sistema de criptomonedas, pues aunque muchos de ellos echen de menos un marco regulatorio adaptado a la compleja dinámica del criptomercado (ya que siempre han operado en el borde), ven las grandes ventajas de no tener que depender ni bancos ni intermediarios financieros, ya que con las criptomonedas, cada quien es su propio banco.

Según los analistas, el Bitcoin podría llegar a valorarse en más de U$D860 en el corto plazo, de acuerdo a los análisis realizados a los datos que arrojan las métricas día tras día, con respecto al comportamiento de la moneda en el mercado. Muestra de ello, radica en que su apreciación ha mostrado cierta consolidación en los últimos meses y estadísticamente esto supone que puede presentarse un fuerte avance, una vez que se supere lo que se denomina como “punto de resistencia” del activo el cual actualmente, se encuentra en torno a los U$D609. Por lo que en virtud de esta expectativa, los inversores están prestos para actuar rápido, inclusive algunos de ellos están haciendo compras de Bitcoin y Ether para sacarlas al mercado ante una eventual subida de los valores.

Sin embargo, obviando éstas premisas, debemos entender que existen demasiadas razones de peso para considerar invertir en la criptomoneda, las cuales ya hemos explicado suficientemente desde el comienzo de esta nota. Pero está más que claro, que con Bitcoin, no tenemos que preocuparnos porque algún directivo genio juegue arriesgando dinero que no le pertenece sin nuestro consentimiento, ni tampoco debemos preocuparnos porque (FMI) observe problemas en las economías de los países o en la banca a nivel mundial, pues nuestros activos en criptomonedas aunque no están del todo desconectados del sistema económico mundial e igual son susceptibles a las leyes del mercado (oferta y demanda), podemos al menos confiar en que nuestros activos estarán allí donde lo tenemos para emplearlos cuando lo necesitemos.

“Invertir o no invertir esa es la cuestión”

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No se trata de jugar a Hamlet con nuestras finanzas, se trata de ir por delante del mercado y al parecer todas las informaciones provenientes de los entes encargados de su análisis no ofrecen buenas perspectivas en el mediano plazo, por lo que se hace necesario tomar acciones para proteger nuestro capital. Hay que estudiar el criptomercado, analizar las criptomonedas, comprender su uso, sus ciclos de alza y caídas, para luego tomar la determinación de apostar por protegernos. Las recomendaciones son muchas, desde invertir en una mezcla de criptomonedas, al menos 3 de ellas siempre usando Bitcoin como el comodín que no debe faltar y evitar en lo posible ser víctimas de las estafas y esquemas Ponzi que pululan en Internet en donde te ofrecen doblar, triplicar o quintuplicar tu inversión.

Happy Investing!, y recuerden al principio sólo invertir lo que estén dispuestos a perder.

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Fuentes de noticias: DB.com, Twitter.com: @DeutscheBank, Facebook.com: @DeutscheBank, YouTube.com: DEUTSCHEBANKGROUP, Linkedin.com: Deutsche Bank, Flickr.com: deutschebankProMarket.org: SEC and Revolving Doors: Q&A with Eric Ben-Artzi, the Deutsche Bank Whistleblower Who Rejected a Multimillion Dollar Award, IMF.org: INFORME SOBRE LA ESTABILIDAD FINANCIERA MUNDIAL DE OCTUBRE DE 2016

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