- Publicidad/Advertisement -

El déficit fiscal, por una parte y la sobreoferta de dinero, por la otra, han sido acusados siempre de causar grandes daños a las economías, entre ellos la temida inflación. ¿Hasta dónde ello es cierto? ¿Para qué ha servido la política neoliberal de austeridad promovida por el Fondo Monetario Internacional e impuesta a las naciones de América Latina en los 90 y ahora a los países del sur de Europa? En este ensayo se da respuesta a esas y otras interrogantes.

fondo-monetario-internacional

Este ensayo fue publicado originalmente en inglés el día 18 de septiembre del 2011, con el título de Fiscal deficit and size of the economy. Atendiendo a la sugerencia de los lectores, he realizado la traducción al español que con mucho gusto presento seguidamente.

Causas de las recurrentes crisis económicas, Alcance de la tesis

En este trabajo, quiero demostrar:
a) Que el déficit fiscal es consecuencia de dos situaciones, en esencia: a) el aumento de las necesidades de la población y /o la corrupción,
b) Que la reducción del gasto público para disminuir el déficit fiscal no es conveniente ya que éste fortalece la recesión y el desempleo y
c) Que los Estados (gobiernos) no tienen restricciones para expandir su base financiera interna mediante la emisión de moneda nacional; el verdadero problema es la falta o escasez de medios de pago internacionales, monedas internacionales como el dólar de Estados Unidos y ahora el euro.

La nueva escala de la economía

- Publicidad/Advertisement -

la-nueva-escala-de-la-economia

Para explicar el tema quisiera recurrir al siguiente ejemplo: Si su peso normal es, digamos, 70 kilos, pero usted en pocos meses aumenta su peso en 20 kilos, es obvio que usted debe adquirir nueva ropa: pantalones, camisas, abrigos, etc., de acuerdo con su nuevo peso, simplemente porque ha alcanzado una nueva escala de volumen. La solución, en ese caso, no puede ser recortar sus camisas, reducir sus pantalones, abrigos, etc. Bueno, lo mismo pasa con la economía de las naciones. Cuando esto ocurre, es decir, cuando el tamaño de las necesidades de la economía aumenta, el gasto público tradicional ya no es suficiente y es necesario aumentar los gastos. El problema es que ese aumento de los gastos no siempre va acompañado de un aumento de los ingresos públicos y, por lo tanto, aparece el déficit fiscal o déficit financiero del sector público, que es, simplemente, la diferencia entre el nivel de ingresos y el nivel de gasto. En la actualidad, comprender esos conceptos es importante porque la austeridad y la reducción del gasto público para evitar el déficit fiscal es el camino elegido por muchos gobiernos para hacer frente a su crisis económica, como los gobiernos del sur de Europa, España, Italia, Grecia y Portugal. Los gobiernos están actuando como una persona que ha aumentado su peso y, en vez de comprar ropa nueva acorde a su nuevo volumen, están haciendo todo lo contrario, es decir, recortando todas sus ropas. El resultado, pues, es obvio.

¿Por qué son recurrentes las crisis económicas?

wall-street-news-gran-depresion

La respuesta es: porque los gobiernos -en lugar de darse cuenta de que los recursos financieros deben ser ampliados de acuerdo con el nuevo tamaño de la economía- en tiempos de crisis hacen lo contrario: reducen el gasto público y esto causa un inmenso y permanente daño a la economía.

Origen del déficit fiscal

bolsa-de-nueva-york-gran-depresion

La experiencia histórica demuestra que el déficit fiscal ha estado presente durante muchos años en muchos países; por ejemplo, durante los siglos XIX y XX, el fenómeno afectó intensamente la economía de Estados Unidos. En ese período de tiempo, el déficit fiscal superó el 10 por ciento del Producto Interno Bruto, PIB, en cuatro oportunidades:
a) Durante la Guerra Civil,
b) La Primera Guerra Mundial, (16% del PIB) para el año 1919
c) La Segunda Guerra Mundial, (24% del PIB) para 1945 y
d) Después de la crisis financiera del año 2008, (13% del PIB) para el año 2009; esto representa U.S. U$D1,4 trillones. Es importante recordar que durante la Gran Depresión de 1929, el déficit fiscal alcanzó sólo el 5% del PIB.

Fuente: http://www.usgovernmentspending.com/debt_deficit_history

Estos hechos ponen de manifiesto que en los períodos de necesidades económicas extraordinarias las finanzas públicas se han visto afectadas también en una forma extraordinaria.

Sin embargo, debemos destacar que el déficit fiscal no es sólo un problema de excepción que surge en momentos de excepción, como guerras o crisis financiera. El déficit fiscal ha sido un reto permanente para la mayoría de los países, ya que es un problema estructural vinculado a una situación inevitable: el crecimiento de la población y sus necesidades. Si el tamaño de la familia aumenta el gasto de la familia también aumenta; lo mismo sucede en las naciones.

En las últimas décadas la población mundial ha crecido en una cantidad importante, especialmente en los países en desarrollo. En las naciones industriales el crecimiento de la población ha sido menor, pero las necesidades de la población han aumentado a causa de la expansión de su consumo. En los países industrializados esta tendencia a la expansión del consumo se ha visto afectada solamente por períodos de recesión como la Gran Depresión de 1929, después de los ataques del terrorista del 11 de septiembre de 2001 y, más recientemente, luego de la crisis financiera del año 2008.

Por otra parte, otro hecho acentúa el fenómeno del déficit fiscal: la corrupción del sector privado; por ejemplo, la corrupción en actividades que afectan a toda la sociedad por su gran volumen, como el sector financiero, que, a través de los rescates, absorbe grandes cantidades de recursos financieros públicos. Los rescates de los años 2008 y 2009 en los Estados Unidos son el mejor ejemplo.

La corrupción es causada por el egoísmo sin límites de los seres humanos que quieren más y más dinero sin tener en cuenta su origen.

Tesis sobre el papel complementario del Estado

franklin-delano-roosevelt-presidente-eeuu

El papel del Estado en la economía ha sido motivo de preocupación durante siglos. Tres posiciones se pueden distinguir en la materia: a) La no intervención del Estado (Liberalismo Económico) b) La posición intervencionista (Comunismo) y c) La síntesis de ambas posiciones (Socialismo) economía mixta.

En los países dominados por el Liberalismo Económico (filosofía de libre mercado), los gobiernos han tenido un papel complementario al ejercido por la economía privada y han actuado sólo en aquellas actividades económicas en las que la empresa privada no ha manifestado interés o capacidad de participar; esta actitud de los Estados es lo que se conoce como el papel complementario o subsidiario del Estado en la economía. Ese fue el modelo seguido por la economía de Estados Unidos hasta la Gran Depresión de 1929, pero, como consecuencia de ese fenómeno, la política económica norteamericana experimentó cambios importantes y comenzó un nuevo período en el que, durante un tiempo, el Estado ejerció el control de todas las actividades económicas. Ese período es conocido como el tiempo del New Deal, realizado por el Presidente Franklin D. Roosevelt, para recuperar el país después de la Gran Depresión. Sin embargo, es necesario destacar que control no significa participación directa en la gestión empresarial. En efecto, en ese período el gobierno controló la economía pero no sustituyó a la empresa privada. Actualmente tampoco ejerce una función empresarial directa y sólo maneja pocos servicios públicos, como la seguridad pública, el correo y la educación básica, entre otros. Pero otros servicios de gran importancia, como los de salud, siguen siendo privados. Ello contrasta, por ejemplo, con lo que ocurre en otros países regidos por la filosofía de libre mercado, como Canadá e Inglaterra, donde los servicios de salud son administrados directamente por el Estado. De manera, pues, que cabe destacar a los efectos de nuestra tesis, cómo la participación del Estado en la economía -para sustituir o complementar la acción de la economía privada- ha sido y es causa de la aparición del déficit fiscal, debido a que los gobiernos han asumido nuevas responsabilidades en la economía.

En las últimas décadas, en paralelo ha aparecido un nuevo fenómeno que resta recursos financieros a los Estados: la privatización de importantes empresas públicas y los servicios públicos que han pasado a manos privadas, dejando sin importantes ingresos a los Estados.

La mejor parte para la empresa privada y la peor parte para la economía pública

sector-publico-vs-sector-privado

En los sistemas de libre mercado, el sector privado conserva en sus manos los mejores negocios. En los últimos tiempos, una nueva concepción filosófica llegó para reforzar la posición del sector privado; esa nueva concepción es la privatización de las actividades más rentables del sector público, especialmente en los países en desarrollo. Una ola de privatizaciones tuvo lugar en América Latina en los años 80 y 90 y ahora en la segunda década del siglo XXI está ocurriendo algo similar en Europa, debido a la crisis financiera de la Zona Euro.

En los sistemas de libre mercado, la empresa privada desarrolla la mayor parte de las actividades económicas. Como ya se explicó anteriormente, en estos sistemas los gobiernos ejercen directamente muy pocas actividades económicas empresariales. Es necesario subrayar, además, que la participación del sector privado en algunos servicios públicos ha crecido en los últimos años y, por el contrario, la participación de los gobiernos ha disminuido. Un ejemplo claro de esta situación es lo que ocurre con el correo público de los Estados Unidos, una de las primeras instituciones creadas en ese país, lo que ha reducido su importancia y el alcance de su acción debido a la privatización progresiva experimentada por el sector. Ahora, las empresas privadas, han sustituido en buena parte el correo de Estados Unidos. Este fenómeno de la privatización ha sido promovido, en todo el mundo, por instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial desde la década de los 90 años.

La privatización de los servicios públicos más rentables ha reducido los ingresos de los gobiernos del mundo y esto ha contribuido a aumentar el déficit fiscal.

Predominio del Estado: ¿Una contradicción?

En los regímenes de libre mercado el sector privado realiza las actividades empresariales, pero son los Estados, los gobiernos, quienes realmente deciden la política económica de los países y quienes en última instancia ejercen el control de la economía. ¿Es esto una contradicción?

La respuesta es no; en los regímenes de libre mercado hay una distinción clara entre la acción económica del Estado y la actividad empresarial que está reservada exclusivamente al sector privado de la economía; en cambio, en los regímenes comunistas el Estado ejerce no sólo el control político y económico, sino toda la actividad empresarial (Cuba, por ejemplo); una excepción es China, que ha mantenido las instituciones políticas comunistas pero está permitiendo el desarrollo de una actividad empresarial económica privada. En los regímenes socialistas, de economía mixta, el Estado ejerce una actividad empresarial parcial, reducida.

Pero la verdad es que en todos los sistemas económicos, (libre mercado, comunismo, economía mixta) el control real de la economía está en manos del Estado, de los gobiernos, porque el Estado es el que dicta las leyes y esto, por supuesto, incluye las leyes que rigen la economía. El Estado (gobiernos) es, pues, quien en primera y última instancia tiene el control administrativo sobre la economía, porque decide lo fundamental, es decir, la política económica en todos los ámbitos: monetarios, fiscales, financieros, productivos y comerciales, incluso en los regímenes de libre mercado; porque el Estado (gobiernos) es el actor económico verdadero y más importante en todas las sociedades.

¿Es el déficit fiscal negativo para las economías?

angela-merkel-presidenta-de-alemania

Un aumento consistente y permanente en el volumen de sus economías se ha producido en muchos países a lo largo del tiempo; y esa es una de las razones por las que el déficit fiscal ha aparecido en esas naciones. El déficit fiscal es, pues, consecuencia del crecimiento.

Muchos economistas y políticos -en base a los conceptos tradicionales- aseguran que el déficit es algo negativo para las economías y dicen que lo más importante es alcanzar el equilibrio entre el gasto y los ingresos: por ejemplo, los países europeos que adoptaron el Euro en los 90 años aprobaron los Criterios de Convergencia de Maastricht y el Pacto de Estabilidad, que limitan el déficit presupuestario anual hasta un máximo de 3 por ciento del PIB y las deudas nacionales a un máximo del 60 por ciento del PIB de los países. La mayoría de las naciones de la Unión Europea no han alcanzado esas metas. Pero, el 17 de agosto de 2011, Alemania y Francia pidieron al resto de los miembros de la Eurozona cumplir los compromisos. Sin embargo, cabe destacar que ni Alemania ni Francia han alcanzado los objetivos; Francia, por ejemplo, tenía un déficit fiscal superior al 7% de su PIB durante los años 2009 y 2010, según la Comisión Europea, Eurostat.

Como consecuencia de las exigencias de Alemania y Francia, el 2 de septiembre de 2011, España aprobó una reforma de su Constitución para limitar el déficit fiscal; una ley especial establecerá el déficit máximo del 0,4 del Producto Interno Bruto (PIB). Este hecho ha provocado las reacciones de una parte de la sociedad -no sólo en España, sino en el resto de Europa- debido a que muchos sectores consideran injusta la reducción del gasto público, especialmente en los servicios sociales. Esos sectores aseguran que los gobiernos hacen un gran acto de injusticia cuando dan los rescates a los bancos pero niegan recursos a los servicios básicos y reducen el nivel de empleo público. Esto ha sucedido en los Estados Unidos y en los países de Europa como Inglaterra, Italia, España, Portugal, Islandia, Grecia y en otras regiones del mundo, como América Latina en los años 80 y 90; pero, por otra parte, también está sucediendo actualmente en un país insospechado, Israel, donde se produjeron por esta causa grandes protestas contra la política económica del gobierno en el mes de agosto y septiembre de 2011.

Los disturbios en Inglaterra -también en agosto de 2011- se han atribuido a las protestas por la reducción del gasto público. Conflictos graves se produjeron en Grecia hace algunas semanas y en España, Portugal, Islandia e Italia la resistencia es cada día mayor; por ejemplo, el 6 de septiembre de 2011, los sindicatos italianos promovieron una huelga general que afectó a la mayoría de las actividades económicas en ese país.

Hasta el momento, los ganadores de la crisis financiera en Europa han sido Francia y Alemania, cuyos bancos privados acumulan la mayor cantidad de deudas de los otros miembros de la Zona Euro, pero estos bancos podrían convertirse en los perdedores si se produce un default en países como Grecia, Portugal, España e Italia.

pedro-passos-coelho-presidente-de-portugal

El 1 de septiembre de 2011, durante su visita a la primera ministra alemana, Angela Merkel, el primer ministro de Portugal, Pedro Passos Coelho, reconoció que su país ha hecho enormes sacrificios en materia de austeridad y dijo que empresarios alemanes están interesados ​​en la privatización de las empresas públicas y los servicios públicos en Portugal. La privatización de las empresas portuguesas es el negocio más deseado por los banqueros alemanes. Con respecto a esto, es importante recordar que en los años 90, en América Latina se produjo una situación similar, lo que provocó una recesión, desempleo y crisis económica de tal magnitud, que determinó el nacimiento de 9 gobiernos izquierdistas en ese continente, en Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Nicaragua, Perú, Dominica y el fortalecimiento de los partidos de izquierda en México.

Las políticas de libre mercado y la privatización no tuvieron éxito en América Latina y por eso la mayoría de la población de ese continente se niega esas políticas. Ahora, el sistema financiero internacional está imponiendo esa política a las naciones menos favorecidas de Europa; ¿cuál será el resultado?

Déficit fiscal y calidad del crecimiento económico

El déficit fiscal no es algo malo. En los párrafos anteriores hemos asegurado que el déficit fiscal es una consecuencia del crecimiento económico. Pero el verdadero problema es la calidad del crecimiento, la dimensión ética del crecimiento económico. Por ejemplo, un crecimiento económico basado en actividades parasitarias de la economía como casinos y juegos, especulación inmobiliaria, aumento de la burocracia pública sin justificación; un crecimiento económico basado en el sacrificio de de los pobres para beneficio de los multimillonarios, a través de altos impuestos para los primeros y privilegios fiscales para los segundos es, obviamente, algo completamente inmoral y diferente a un crecimiento económico basado en la agricultura, la industria, la preservación del medio ambiente y un sistema tributario justo.

Si el origen del déficit fiscal es, por ejemplo, como consecuencia del aumento de la capacidad de compra de la población, que genera, a su vez, una mayor demanda de servicios públicos y privados, entonces el déficit tiene una connotación positiva porque significa que la economía está creciendo en una buena dirección; pero si, por el contrario, el origen del déficit es la corrupción, la deuda externa sin base que la justifique o el rescate de bancos quebrados, entonces la situación es diferente y negativa. La crisis económica del año 2008, por ejemplo, tuvo su origen en una situación como la descrita anteriormente: la apropiación de los recursos de los clientes por los grandes bancos de Estados Unidos y Europa y el consiguiente rescate de los bancos por los gobiernos.

Dar el dinero del rescate de los bancos directamente a la gente

herbert-hoover-presidente-de-eeuu

“… Uno de los factores que provocaron la Gran Depresión fue la incapacidad del gobierno del presidente Herbert Hoover (1929-1933) para restituir y aumentar la capacidad de compra de la población. Hoover pensó que darle recursos públicos a las instituciones financieras era una forma de beneficiar a la gente; pero la realidad demostró algo completamente diferente: que no es suficiente con dar recursos públicos para fines sociales a las instituciones financieras, debido a una sencilla razón: porque ello no garantiza que esos recursos serán transferidos por los bancos a la población, ya que los bancos generalmente se quedan con dinero; por eso, la solución es darle el dinero directamente a las personas…” Pablo Rafael González. Apreciación Crítica de la Política Monetaria, el Bolívar Oro. Monte Ávila Editores Latinoamericana, Caracas, 2007, página 31.

El mismo error de la Gran Depresión

bancarrota-gran-depresion

Durante la crisis de 2008, los gobiernos de Estados Unidos y Europa cometieron el mismo error de la Gran Depresión de 1929: dar miles de millones de dólares y euros de rescate a los bancos, pero ese dinero se quedó en manos de los banqueros y no generó ningún beneficio a la población; esa es una de las causas de la actual crisis económica de 2011. El desempleo ha aumentado, la economía real y el consumo no crecieron adecuadamente, las personas perdieron sus hogares y los bancos permanecen en las mismas condiciones precarias.

El déficit fiscal no es responsable de la inflación

Si existe un déficit significa que existe una necesidad; en otras palabras, significa que la economía requiere más dinero. Este hecho de por sí no es malo; por el contrario, revela el movimiento económico. Malo es lo contrario, el estancamiento monetario, ya que esto pone en evidencia la parálisis económica.

Los monetaristas aseguran que el déficit fiscal es responsable de muchas cosas malas, entre ellas, la inflación, porque para la financiación del déficit los gobiernos emiten dinero sin respaldo; en opinión de los monetaristas, este hecho pone en manos de la gente recursos ilimitados que promueven la inflación. Este argumento, en parte, es cierto, pero en parte, no. Un aumento de dinero en manos de la gente puede ser causa de la inflación, pero, también, puede generar un estímulo para el aumento de la producción de bienes y servicios lo cual tiene efectos antiinflacionarios. En ese caso, el crecimiento de la masa monetaria no ejerce efectos inflacionarios importantes. Pero si, por el contrario, la producción de bienes y servicios no crecen, entonces un aumento de la masa monetaria tendría, obviamente, una consecuencia inflacionaria importante.

Las cifras de los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional en su World Economic Outlook Database, April 2010, demuestran que las naciones desarrolladas presentan un déficit fiscal crónico; sin embargo, registran insignificantes cifras de inflación. Ello, como es razonable y lógico deducir, pone en evidencia que el déficit fiscal no es la causa principal de la inflación.

En este caso una situación significativa merece ser mencionada: para el año 2009, los Estados Unidos alcanzó su mayor cifra de déficit fiscal de la década; no obstante, ese mismo año registró su menor cifra de inflación de la década, -0,324 por ciento, como se puede comprobar en las tablas anteriores. Esto confirma, pues, que el déficit fiscal no es la causa de la inflación.

Verdaderas causas del la inflación

inflación

El desequilibrio entre la oferta y la demanda de bienes y servicios no es la causa principal de la inflación, como asegura la teoría económica tradicional. En el libro Apreciación Crítica de la Política Monetaria, el Bolívar Oro, Monte Ávila Editores Latinoamericana, Caracas, 2007, página 138, aseguraba que otros factores tienen un impacto más alto en los aumentos de los precios; ellos son:

a) El ilimitado deseo de riqueza de los agentes económicos, porque quieren más y más beneficios, sin límites; en los países desarrollados esta ambición es controlada por los gobiernos a través de los impuestos y otras medidas, pero en los países en desarrollo, por la falta de control oficial eficiente, la especulación es la causa principal de los aumentos precios.
b) La devaluación de las monedas.
c) La usura: exagerado aumento de las tasas de interés.
d) El aumento de precios de los insumos esenciales como la energía (alimentos, agua, petróleo, electricidad).
e) La presión tributaria por el aumento de los impuestos en todos los niveles del Estado.
f) Y, en última instancia, el desequilibrio entre la oferta y la demanda de bienes y servicios.
Todos estos hechos revelan que la causa de la inflación se encuentra especialmente en el lado de los costos y mucho menos en el lado de la oferta y la demanda. Así que hablar de la inflación en el sentido estricto de la teoría económica -como el desequilibrio entre la oferta y la demanda- no es algo exacto en la realidad de la economía mundial; lo más apropiado sería hablar de la especulación, ese deseo incontrolado de lucro, que es la causa principal del aumento de precios en la mayoría de los casos.

No hay límites para los recursos financieros

Aprendí del gran filósofo Confucio que un pájaro no puede ascender de forma permanente; bueno, lo mismo pasa con la economía; ella no puede crecer en forma permanente. Hay períodos de rápido crecimiento, de crecimiento lento y períodos de estancamiento o retroceso; esto corresponde a la esencia de la naturaleza.

Concepto erróneo de la austeridad financiera

austeridad-financiera

En periodos de estancamiento o regresión, algunos líderes políticos y algunos economistas piensan que la solución es ahorrar dinero y disminuir el gasto público; esa es la solución que se está aplicando en este momento en los Estados Unidos y Europa, la tesis tradicional; pero eso es un gran error, porque la reducción del gasto público provoca el fortalecimiento y ampliación de la recesión. Estar conscientes de esta idea permite una mejor comprensión de las causas de las recurrentes crisis económicas que afectan al mundo.

Un camino

La solución es aumentar el gasto público y el consumo privado por medio del crecimiento de la base monetaria; esto no va a generar inflación ni hiperinflación; por el contrario, la expansión de la base monetaria, en una economía estancada, permitiría recuperar la producción y el consumo y, en consecuencia, crear más empleos y bienestar.

La única limitación para alcanzar los objetivos de recuperación económica es la disponibilidad de recursos naturales; pero un programa económico equilibrado podría encontrar, en forma temporal, a corto plazo, la manera correcta de llevar adelante un plan de expansión económica. Las proyecciones a largo plazo son diferentes, debido a que la escasez de recursos naturales será más intensa en el futuro. Sólo una reducción en el ritmo de crecimiento de la población, la preservación del medio ambiente y avances tecnológicos que permitan disminuir el consumo de recursos naturales podrían garantizar el futuro de las próximas generaciones. Alimentar a más de 10.000 millones de seres humanos será una tarea muy difícil muy pronto.

Conclusión

El déficit fiscal es consecuencia, fundamentalmente, de tres hechos: a) El aumento de las necesidades de la población b) La corrupción y c) La idea errónea sobre la austeridad financiera.

La solución para el déficit fiscal es:

– Comprender que el dinero es sólo metal y papel sin valor intrínseco.
– Entender que el ser humano tiene la facultad de emitir o no dinero, porque el dinero es una creación del hombre.
– Comprender que los Estados tienen la facultad soberana de emitir su moneda nacional de acuerdo a las necesidades de sus economías. Lo que no pueden los Estados es emitir monedas de otros países, medios internacionales de pago como el dólar o el euro. Este hecho es lo que determina el balance de poder económico del mundo, porque el poder lo tienen quienes poseen los medios internacionales de pago.
– Los países tienen dos maneras de obtener medios internacionales de pago: a) mediante el aumento de sus exportaciones o b) mediante el endeudamiento.
– Ser conscientes de que la única y gran limitación para la expansión económica es la disponibilidad de recursos naturales, porque el hombre no puede sustituir a la madre naturaleza y crear recursos naturales, pero el hombre puede emitir dinero según su necesidad.
– En síntesis, podemos decir, pues, que el déficit fiscal per se no es algo negativo; por el contrario, el déficit es una consecuencia del crecimiento económico; lo que es positivo o negativo es el tipo de crecimiento: por ejemplo, un crecimiento basado en la corrupción o en actividades parásitas como el juego, la especulación inmobiliaria, la especulación con las tasas de interés, la comida y otros bienes y servicios esenciales no es positivo; en cambio, un crecimiento sustentado en el desarrollo de la agricultura, la industria y los servicios útiles, en el respeto al juego de oferta y demanda, en el respeto al interés, el precio y el salario justos es algo bueno para toda la sociedad.

Fuente: Blogspot.com: ¿Es el déficit fiscal algo negativo para la economía de las naciones?, Blogspot.com: Pablo Rafael González.

Links de interés: Amazon.com: Autor Pablo Rafael González, Amazon.com: Cómo resolver el problema monetario de Venezuela, 30 Ensayos, autor Pablo Rafael González,

Compártelo - Share it!
  • Yum
- Publicidad/Advertisement -

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.