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El Internet de las Cosas o «Internet of Things» (IoT, por su siglas en inglés) es una corriente dentro del desarrollo tecnológico, que se refiere a la interconexión digital de objetos de uso cotidiano por los humanos con la red global o Internet. Alternativamente, Internet de las cosas es considerado como un punto en el tiempo futuro en el que todas las «cosas u objetos» estarían conectados a Internet, llegando así haber más aparatos conectados que personas.

Este concepto del Internet de las Cosas lo propuso Kevin Ashton en el Auto-ID Center del MIT – Massachusetts Institute of Technology o Instituto Tecnológico de Massachusetts en el año 1999, cuando se realizaban investigaciones en el campo de la identificación por radiofrecuencia en red (RFID) y tecnologías de sensores aplicados a objetos de uso cotidiano, para facilitar la transferencia de comunicación entre los dispositivos y los seres humanos.

A la luz de esta gran idea, consideremos por ejemplo, si las lámparas, termostatos, refrigeradores y su contenido, paquetería, botiquines de primeros auxilios, libros, cafeteras, licuadoras y ayudantes de cocina, lavadoras, aspiradoras, vehiculos y sus partes automotrices, las ventanas y puertas del hogar, etc., todos estuvieran conectados a Internet y equipados con dispositivos de identificación, no existirían, en teoría, cosas fuera de stock o carencia de alimentos, suministros y medicinas por falta de ellas o caducadas, porque sabríamos exactamente su ubicación, número de serie, estado, cantidad y caducidad, además de conocer cómo se consumen y se compran todos los bienes y productos en todo el mundo, desde el punto de vista de la frecuencia.

De hecho el mundo está siendo preparando por las empresas responsables de dicha aplicación para esa explosión de cosas u objetos conectados a Internet, para las cuales se han fijado etapas de conexión, 2020, 2030 y 2040 año en que absolutamente debería estar conectado a Internet, no en vano se puso a funcionar las direcciones IPv6, para ampliar la capacidad de Internet para aceptar más conexiones de cosas a la red global de comunicaciones. En virtud de ésto, observamos como la nueva generación de nuestros televisores, equipos de sonido, automóviles, teléfonos, tablet’s, neveras, termostatos, aires acondicionados, bicicletas, lentes, casas con sistemas domóticos, etc., ya se conectan a Internet, lo cual nos parece ya algo cotidiano pero que hace tan sólo 20 años atrás era impensable.

Posibilidades infinitas

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Ahora bien, pero a éstas alturas te preguntarás ¿qué tiene que ver el misterioso Satoshi Nakamoto, padre del Bitcoin y su tecnología Blockchain en todo ésto del Internet de las Cosas? Sencillo, desde que Nakamoto, publicó en año 2009 el artículo con el que presentaba la moneda virtual Bitcoin al mundo, abrió un sin fín de posibilidades para los desarrolladores del Internet de las Cosas, pues ahora dichas cosas podrán ser registradas a través de un Blockchain global que gracias a las metaetiquetas basadas en «smart property» harán que pensar en el hurto o extravío de algo sería cosa del pasado, pues dichos artículos responderían a su propietario, informando si está encendido o apagado, ubicación, estado y cualquier otra cosa imaginable en todo momento gracias a la conexión a Internet, por lo que ya no será necesario preocuparse por el robo de un teléfono, una patineta, bicicleta o lo que sea, pues sabremos en todo momento donde está y sólo responderá a nosotros como sus verdaderos propietarios, de hecho, imaginen que esa cadena de bloques global permita conocer quien es el propietario de algo que haya sido sustrarído y llevado a otro país, una idea bastante alucinante nó¿?, pues prepárense este hito, está siendo desarrollado y planificado ahora mismo, por lo que a la vuelta de algunos años, esto será absolutamente posible.

Seguramente Nakamoto, el anónimo creador o anónimos creadores que se encuentran detrás de la creación de la tecnología Bitcoin bajo este pseudónimo, jamás imaginaron que lo realmente revolucionario de su iniciativa no era sólo la moneda y el medio de pago per sé, sino la tecnología que hace posible su funcionamiento el Blockchain o «cadena de bloques».

Para los que todavía no lo saben, el Blockchain es una tecnología distribuida y descentralizada auxiliar de Bitcoin, que en un primer vistazo sólo era una pieza más del engranaje de códigos que producen la criptomoneda y gestionan el medio de pago, pero con el paso del tiempo, luego de un análisis minucioso por parte de desarrolladores y startups interesados en esta tecnología se han dado cuenta, que el blockchain era la joya de la corona, escondida dentro del planteamiento del Bitcoin. Esta tecnología es utilizada para registrar todas las transacciones, la cantidad de Bitcoins, las cuentas a las que pertenecen bajo unas reglas de hora, fecha, de forma pública y distribuida (no centralizada), pero cuidando la anónimidad, previniendo la intervención o regulación por parte de agentes externos. Jugando con el Blockchain, se ha podido comprobar que además permite guardar cualquier tipo de datos y documentos con el mismo formato de bloques distribuidos y con las mismas reglas.

Claro, esta tecnología no sólo tiene repercusiones en el mundo financiero y bancario mundial, sino que es posible su implementación en muchas otras áreas, entre ellas las relaciones jurídicas llevando el registro de casos y sentencias en Tribunales de Justicia, el e-Government o (Gobierno electrónico o e-Gobierno) llevando la administración e interacción entre los Gobiernos de los distintos países y sus órganos internos, a un nuevo nivel de relación con sus respectivos ciudadanos o personas que eventualmente tengan contacto con ellos, pues el Blockchain, ya está revolucionando la forma en que se llevan las Notarías y Registros Públicos, las oficinas de Patentes, los Registros Civiles, las bolsas de valores, el manejo de las cuentas de administración de fondos públicos, determinando el origen y destino de los mismos, registrando los avances de dinero para el pago de proyectos, obras y servicios, dando así una verdadera transparencia a las actuaciones de los Gobiernos con sus ciudadanos y ante terceros.

Obviamente, el Blockchain al ser una tecnología no centralizada ni dominada por una autoridad central, se previene la dificultad de que cualquiera manipule, borre o altere una cadena de registros, pues al haber alguna discrepancia entre los nodos, la misma red detecta los nodos que son verdaderos, actuando en consecuencia identicando, quién tiene razón y quién no, en un proceso autónomo independiente, transparente para los usuarios, que filtraría los datos alterados dejando sólo los correctos.

El Blockchain como tal, a supuesto una evolución conceptual en la estructuración de las base de datos únicas y centralizadas, así como de los conceptos de seguridad en línea, pues las bases de datos de organismos, instituciones y empresas son casi siempre el objetivo de personas, grupos o terceros mal intencionados que las pueden atacar, para alterarlas, borrarlas o simplemente inutilizarlas, problema que gracias al Blockchain pasaría a ser cosa del pasado, pues al una base de datos estár replicada en cientos o miles de nodos, haría que un ataque de esta naturaleza no tenga sentido, porque ocurriría lo mismo del párrafo anterior, la misma red detectaría los nodos alterados y los suprimiría sin cambiar la información no alterada.

La otra área que está desarrollándose es el área de los «smart things», es decir, que al conectar objetos a la cadena de bloques, éstos leguen a tomar decisiones automatizadas basados en la información que brinda la cadena de bloques, es decir, imaginemos que compramos una casa con Bitcoin, ésta a través de su conexión con blockchain verificaría que eres el nuevo propietario a través del «smart property» y automáticamente, te dejaría entrar y te reconocería como nuevo propietario de la misma, lo cual se aplicaría a alquileres de autos, jetsky, lanchas, motocicletas e incluso bicicletas, pagos de servicios, entradas al cine, compras en automercados automatizados o incluso máquinas expendedoras de todo tipo. Y por último, los desarrollos de los smart contracts o contratos inteligentes, es un área aplicable a resolver temas netamente jurídicos de diversa índole, pues la usanza global de la certificación por Notarios o Registradores Públicos para otorgar efectos de verificación de datos o validación entre partes y con efectos ante terceros, se puede resolver con la aplicación del Blockchain. En este caso imaginemos como en el caso anterior, hemos adquirido una casa o alguna propiedad que amerite la publicidad Legal para surtir efectos ante terceros, una vez que se perfecciona la venta a través del pago, no sería necesario realizar la operación en un Registro Público o una Notaría, pues con sólo modificar los datos del propietario en dicha operación, para que la publicidad y el efecto ante terceros se realice inmediatamente al registrar la operación en un bloque y al este estár debidamente validado por la red. Inclusive el traspaso de herencias puede ser algo sumamente sencillo bajo esa propiedad de la cadena de bloques aplicada a resolver los aspectos jurídicos.

Fuente: MIT – Massachusetts Institute of Technology

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